Desde Japón
La tierra no debería pertenecer a nadie. Eso he pensado hoy
cuando he escuchado la noticia de la pelea entre los japoneses y los chinos por
esa isla. Unos hombres de negocios chinos vendían una isla que está entre China
y Japón. El gobierno japonés la ha comprado, y ahora ya no es China sino Japón.
Y los ciudadanos chinos están indignados. Pero, ¿por qué? ¿Estarían menos
indignados si la isla la hubiera comprado Coca-Cola, y ahora hubiera una “isla
Coca-Cola” en el mundo?
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